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Estudio: prudencia, moderación y políticas públicas más inteligentes sobre el riesgo

Jefferson Mendoza
Escrito por Jefferson Mendoza
Traducido por Milagros Codo

Durante décadas, la investigación sobre la toma de decisiones en contextos de incertidumbre se ha centrado de forma limitada en la aversión al riesgo: la tendencia a preferir un resultado seguro frente a una apuesta con el mismo valor esperado.​

Sin embargo, una nueva investigación del Dr. Sebastian O. Schneider y el Dr. Matthias Sutter, del Instituto Max Planck de Economía del Comportamiento de Bonn, presentada en el Literaturhaus de Múnich, muestra que este enfoque es incompleto. Su estudio destaca dos dimensiones del comportamiento humano hasta ahora poco consideradas: la prudencia y la moderación.

En conjunto, estas preferencias de riesgo de orden superior explican decisiones del mundo real que la aversión al riesgo por sí sola no puede justificar.​ En declaraciones a SiGMA News, el Dr. Schneider subrayó aún más la relevancia del estudio.

Además, esta investigación pionera valió a los doctores Schneider y Sutter el Premio Alemán al Joven Investigador en Investigación sobre el Juego 2026 por su trabajo “Risk Preferences and Field Behaviour: The Relevance of Higher-Order Risk Preferences”, publicado en el American Economic Review.​

Más allá de la aversión al riesgo

Según el estudio, la aversión al riesgo (de segundo orden) es un concepto conocido: las personas prefieren la certeza frente al riesgo cuando el resultado esperado es el mismo. Sin embargo, el Dr. Schneider y el Dr. Sutter demuestran que las decisiones reales dependen a menudo de factores más sutiles.​

Por un lado, la prudencia (de tercer orden) es la preferencia por evitar riesgos en “estados negativos” mientras se toleran en “estados positivos”. Refleja comportamientos preventivos, como ahorrar más cuando los ingresos futuros son inciertos. Por otro lado, la moderación (de cuarto orden) se refiere a la preferencia por distribuir los riesgos entre distintas situaciones en lugar de concentrarlos. Esto refleja una planificación cautelosa, como diversificar inversiones.​

En conjunto, la prudencia y la moderación explican por qué algunas personas desarrollan comportamientos poco saludables o caen en dificultades financieras, mientras que otras no, incluso cuando ambos grupos presentan el mismo nivel de aversión al riesgo.​

El estudio

Desde 2018, los investigadores encuestaron a 658 adolescentes (de 10 a 21 años) en escuelas alemanas, combinando tareas experimentales con instrumentos de encuesta. Un marco unificado permitió medir la aversión al riesgo, la prudencia y la moderación mediante equivalentes ciertos, utilizando un método dinámico de bisección con loterías simples.​

Además, validaron el comportamiento mediante tareas adaptadas de Eeckhoudt y Schlesinger (2006), simplificadas para adolescentes, junto con medidas de encuesta (preguntas de riesgo al estilo SOEP y adaptaciones de DOESPERT). Otras dimensiones incluyeron preferencias temporales, capacidad cognitiva y comportamiento real (salud, decisiones ecológicas, prevención y decisiones financieras).​

Al adoptar un enfoque no paramétrico, el estudio evita supuestos restrictivos y ofrece medidas sólidas de la intensidad de la prudencia y la moderación que los modelos paramétricos anteriores no lograban captar.​

Por qué importan la prudencia y la moderación

Las conclusiones del estudio van más allá de la teoría. En términos de comportamiento de salud, la prudencia predice con fuerza resultados como la adicción al smartphone, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Asimismo, las decisiones financieras y la moderación están vinculadas a estrategias de inversión y decisiones preventivas.​

Desde el punto de vista de las políticas públicas, los adolescentes con menor prudencia y moderación son más vulnerables a comportamientos de riesgo. Las intervenciones dirigidas a estos grupos podrían ser más eficaces que las campañas generalizadas.​ Como explica el Dr. Schneider, “ignorar la prudencia y la moderación puede llevar a conclusiones erróneas sobre la relación entre las preferencias de riesgo y el comportamiento real”.

Implicaciones para las políticas públicas

Otros hallazgos sugieren que las intervenciones en salud pública deberían centrarse en adolescentes con menor prudencia y moderación, que son más propensos a comportamientos de riesgo como el uso excesivo del smartphone o el juego. Aunque la mayoría de los adolescentes muestran resiliencia, adaptar las intervenciones a los grupos de riesgo podría tener un mayor impacto.​

La moderación, en particular, ofrece claves para las estrategias de prevención: las personas que no distribuyen los riesgos pueden acumular resultados extremos, incluidos riesgos para la salud. Los responsables políticos podrían diseñar programas que fomenten la diversificación, ya sea en la planificación financiera o en las decisiones de estilo de vida, para mitigar estos riesgos.​

Lo que sorprendió a los investigadores

Aunque coherente con la teoría, el Dr. Schneider destaca el notable poder empírico de las preferencias de riesgo de orden superior: predicen el comportamiento en ámbitos donde las medidas tradicionales de aversión al riesgo fallan, especialmente en la toma de decisiones financieras y en conductas relacionadas con la salud, incluido el comportamiento adictivo.​

Al integrar riesgo, tiempo, cognición y comportamiento en un único marco, los doctores Schneider y Sutter proporcionan las primeras medidas sólidas, centradas en adolescentes, de prudencia y moderación. Su trabajo demuestra que estas preferencias de orden superior son fundamentales para la economía, la psicología y las políticas públicas, ofreciendo herramientas más precisas para comprender —y potencialmente influir— el comportamiento humano en contextos de incertidumbre.

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