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La ciudad autónoma española de Melilla impulsa su estrategia de iGaming

Garance Limouzy
Escrito por Garance Limouzy
Traducido por Milagros Codo

Melilla es una ciudad autónoma española situada en la costa norte de África, fronteriza con Marruecos por tierra y bañada por el mar Mediterráneo. Separada de la España peninsular, pero aún parte de la Unión Europea, la ciudad ha vivido durante mucho tiempo de su posición como economía fronteriza. El comercio, la movilidad y la proximidad con Marruecos han marcado su actividad empresarial durante décadas. Ahora, a medida que ese modelo afronta crecientes desafíos, Melilla busca crear nuevas fuentes de crecimiento a través de los servicios digitales, el empleo cualificado y las industrias impulsadas por la tecnología. Como parte de esa estrategia, Melilla apuesta ahora por el iGaming.

Según Jesús Martínez García, director de Innovación de la Ciudad Autónoma de Melilla, el atractivo de la ciudad para los operadores de apuestas y juego no debe entenderse únicamente por sus ventajas fiscales, aunque la tributación sigue siendo un elemento central de su propuesta.

“El marco fiscal es, sin duda, uno de los pilares del modelo que ha atraído a las empresas del juego a Melilla”, declaró Martínez García a SiGMA News. “Sin embargo, estos incentivos nunca se diseñaron exclusivamente para el sector del juego en línea”.

En cambio, presentó el iGaming como uno de los componentes de un esfuerzo más amplio para atraer empresas digitales, empleo cualificado e inversión a largo plazo a una ciudad cuya economía ha estado históricamente condicionada por su ubicación en la frontera con Marruecos.

De los registros a las operaciones reales

Ceuta y Melilla despertaron el interés de los operadores españoles del juego desde 2018, cuando las empresas establecidas en ambas ciudades autónomas pasaron a beneficiarse de un tipo impositivo del 10 % sobre los ingresos brutos del juego, frente al 20 % aplicable en la España peninsular.

Sin embargo, Martínez García señaló que la política actual de Melilla se centra menos en atraer domicilios fiscales que en convencer a los operadores para que establezcan equipos y desarrollen actividad en la ciudad.

“Nuestro objetivo no es simplemente atraer empresas que registren un domicilio en Melilla, sino compañías que establezcan operaciones reales, generen empleo, desarrollen el talento local e integren a la ciudad en su estrategia de crecimiento a largo plazo”, afirmó.

En un sector en el que las licencias, la eficiencia fiscal y la estructura corporativa suelen desempeñar un papel importante a la hora de decidir dónde ubicar parte del negocio, Melilla intenta evitar convertirse en una simple dirección postal. Martínez García asegura que la ciudad espera que los operadores contribuyan al mercado laboral local.

“Una empresa puede establecer una presencia legal prácticamente en cualquier lugar”, explicó. “Lo que realmente nos importa es que desarrolle una actividad económica real en la ciudad”.

La ciudad asegura que los primeros resultados ya son visibles. Según Martínez García, el sector genera actualmente “alrededor de 500 empleos directos y aproximadamente 1.000 empleos indirectos” en Melilla.

Para una economía de pequeño tamaño, estas cifras se presentan como una prueba de que el sector ya está generando beneficios tangibles para el ámbito local. La apuesta de la ciudad es que el iGaming puede crear puestos de trabajo en áreas como cumplimiento normativo, tecnología, prevención del fraude, finanzas, operaciones de atención al cliente y análisis de datos, en lugar de limitarse a atraer a un reducido grupo de empresas del juego con escasa vinculación local.

“Más allá del empleo, la industria realiza una importante contribución a la economía local mediante la inversión, la recaudación fiscal y la actividad empresarial. Su impacto en el PIB es cada vez más relevante, pero quizá su aportación más importante vaya más allá de los indicadores puramente económicos”, afirmó Martínez García.

“Estas empresas están aportando talento, oportunidades de formación, desarrollo profesional y perspectivas de carrera a Melilla. Están ayudando a retener el talento local, al tiempo que atraen nuevas capacidades y experiencia”.

Un nuevo modelo de crecimiento para una economía en transformación

El momento elegido por Melilla para impulsar el iGaming ha dado lugar a comparaciones con el declive del comercio transfronterizo, un modelo que durante años sostuvo buena parte de la economía local. Martínez García reconoció esa relación temporal, aunque rechazó la idea de que la ciudad considere el juego como un simple sector sustituto.

“Existe, sin duda, una conexión temporal entre ambos procesos”, afirmó. “El crecimiento de la industria del juego en línea se aceleró durante un periodo en el que algunas actividades económicas tradicionales estaban dejando de ser viables, especialmente las vinculadas al comercio transfronterizo”.

Y añadió: “Sin embargo, no vemos el iGaming simplemente como un sustituto de una actividad anterior. Más bien, forma parte de una estrategia más amplia de diversificación económica”.

La parte que le corresponde a Melilla

Esa es la línea que Melilla trata de trazar entre la mera presencia y la verdadera contribución. Para Martínez García, la prueba no es cuántas empresas fijan su domicilio en Melilla, sino si esas compañías dejan un legado: empleo, formación, conocimiento institucional y trayectorias profesionales que perduren más allá de la primera oleada de reubicaciones.

Pero si Melilla quiere que los operadores se comprometan con la ciudad, también debe cumplir con su parte. Un entorno empresarial favorable puede atraer la atención, pero la permanencia depende de que las empresas encuentren las condiciones necesarias para operar, contratar y crecer.

Según Martínez García, los operadores y proveedores del sector buscan algo más que ahorro. “Las empresas buscan seguridad jurídica, estabilidad institucional, calidad de vida, una administración eficiente y un gobierno accesible y receptivo a las necesidades empresariales”, explicó. “El ahorro fiscal, por sí solo, rara vez basta para que una empresa elija una ubicación y establezca allí una presencia a largo plazo”.

La respuesta de Melilla es presentarse como un enclave europeo regulado con acceso institucional, costes operativos competitivos y un ecosistema digital en crecimiento. “Melilla ofrece una elevada calidad de vida, costes operativos competitivos, una estrecha colaboración institucional y un ecosistema cada vez mayor de empresas digitales y tecnológicas. También estamos invirtiendo en formación, desarrollo de capacidades e iniciativas que conectan el talento local con las necesidades del sector”, sostuvo Martínez García.

Melilla: Spanish autonomous city on the North African Coast. Map.
Melilla: ciudad autónoma española en la costa norte de África. Fuente: OpenAI para SiGMA News.

La gestión de la dimensión política del juego

Sin embargo, esta estrategia puede tener implicaciones políticas. El juego en línea sigue siendo un sector sensible en España, donde las normas sobre publicidad, bonificaciones y medidas de protección al jugador han sido objeto de disputas regulatorias y legales.

Martínez García afirmó que la ciudad no minimiza las preocupaciones relacionadas con la adicción o el impacto social, pero defendió que las instituciones públicas pueden apoyar a una industria legal sin fomentar el juego irresponsable.

“El juego es una industria singular, con legítimas consideraciones éticas y sociales”, afirmó. “Esas preocupaciones nunca deben ser ignoradas”.

Explicó que la postura de Melilla se basa en respaldar a operadores regulados, sujetos a las normas españolas y europeas sobre juego responsable, controles contra el blanqueo de capitales, verificación de edad y protección del jugador.

“Las instituciones públicas no están promoviendo el juego irresponsable; están apoyando a una industria regulada que opera dentro de uno de los entornos de cumplimiento normativo más exigentes de la economía digital”, afirmó.

Para la ciudad, la apuesta es que un clúster de juego regulado pueda actuar como motor de una economía digital más amplia. Martínez García señaló futuras oportunidades en áreas como “desarrollo de software, ingeniería, ciberseguridad, prevención del fraude, finanzas, análisis de datos y biometría”.

Lecciones de Ceuta y Malta

Melilla también observa lo que otras pequeñas jurisdicciones han hecho bien.

Según Martínez García, Ceuta, la otra ciudad autónoma española en el norte de África, actuó antes y de forma más constante para consolidarse como un centro de iGaming, lo que le dio ventaja durante los primeros años tras los cambios regulatorios en España. Melilla considera esa experiencia una lección útil: los incentivos fiscales pueden abrir la puerta, pero los operadores también necesitan un entorno favorable, una administración accesible e instituciones públicas que comprendan las necesidades de una industria en rápido crecimiento.

Malta ofrece una enseñanza diferente. Martínez García afirmó que la reciente visita a La Valeta fue “especialmente inspiradora” y describió a Malta como un ejemplo de “lo que puede ocurrir cuando un territorio apuesta por este sector con confianza, coherencia y una visión a largo plazo”. Para Melilla, añadió, Malta es “un referente valioso”, aunque la ciudad espera adaptar ese ejemplo a sus propias fortalezas y circunstancias.

La verdadera prueba para Melilla será comprobar si los operadores consideran la ciudad como un lugar donde desarrollar operaciones reales, y no simplemente como un sitio donde registrar una empresa. Martínez García señaló que el fracaso supondría “atraer registros de empresas sin generar actividad económica real, empleo, transferencia de conocimiento ni oportunidades para los residentes locales”.

Para Melilla, los incentivos fiscales pueden haber abierto la puerta, pero el empleo, las capacidades profesionales y un clúster digital sostenible serán, a partir de ahora, la verdadera medida del éxito de esta estrategia.

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