De meme a estrategia de marketing: Kendall Jenner protagoniza la campaña de Fanatics Sportsbook
Fanatics Sportsbook eligió una forma inusual de mantenerse en el foco de atención, pero que está estrechamente alineada con la cultura de internet. En lugar de depender únicamente de cuotas, bonos de registro o lenguaje técnico de apuestas, la marca decidió presentar a una de las personas más famosas del planeta, Kendall Jenner, en una de sus campañas relacionadas con el Super Bowl. El proyecto convirtió el humor, la cultura pop y el baloncesto en una herramienta de marketing. El tema principal del ví1eo es una broma que lleva años circulando en redes sociales: la “maldición Kardashian”, una teoría creada por los fans tras varios episodios que involucran relaciones entre atletas de baloncesto y mujeres de la familia Kardashian-Jenner, y sus “fracasos” posteriores a la ruptura.
En el anuncio, Kendall se burla de esta historia. Dice que en internet aseguran que está “maldita” y que los jugadores de baloncesto que salen con ella siempre atraviesan una mala racha después. En lugar de negarlo, afirma que, mientras el mundo habla, ella está “apostando por ello”.
Un meme viral se convierte en una estrategia de marketing
La campaña no intenta parecer seria. No vende pericia técnica; vende conversación. Fanatics Sportsbook tomó un meme ya instalado en internet y lo convirtió en relato. Kendall aparece en escenarios lujosos, menciona a exnovios que son jugadores de baloncesto y que “no llegaron a los playoffs” o “se cayeron de la liga”, y luego anuncia que es hora de apostar por algo nuevo: jugadores de fútbol americano. El eslogan implícito es simple y directo: “Apuesta por Kendall”.
Para entender las raíces de la campaña y la estrategia del equipo de marketing de Fanatics Sportsbook, hay que mirar el trasfondo que alimenta el chiste. Kendall Jenner ha tenido relaciones con varios atletas de la NBA a lo largo de los años. Internet empezó a vincular, de forma humorística, las fluctuaciones de rendimiento de esos jugadores con su vida personal. No hay base científica para ello, pero la coincidencia de bajones de rendimiento ayudó a que la narrativa creciera.
Jugadores vinculados a la “maldición”
Jordan Clarkson, por ejemplo, irrumpió en la NBA como posible futura estrella. Elegido en el draft de 2014, tuvo su momento con los Lakers y se le veía como un potencial titular. Con el tiempo, sin embargo, su rol cambió. Pasó a ser un anotador de rotación saliendo desde el banquillo. No es una mala carrera, pero no fue el desarrollo que muchos proyectaban al inicio. Perdió espacio como titular, fue cambiando de equipos y se hizo conocido como un jugador útil, pero no como uno capaz de definir una franquicia.
Blake Griffin es un caso más claro de declive deportivo, aunque por factores físicos. Número uno del draft, estrella de los Clippers, múltiples selecciones al All-Star, fue una de las caras de la liga en la primera mitad de la década de 2010. Luego llegaron lesiones recurrentes de rodilla y cadera. Su explosividad física, base de su juego, disminuyó. El paso a los Detroit Pistons marcó un punto de inflexión y, más tarde, sus etapas en Nets y Celtics lo vieron convertirse en una pieza complementaria. Su pico quedó atrás, y la retirada llegó relativamente pronto para alguien que parecía destinado a dominar durante más tiempo.
El ejemplo más fuerte de la historia de la “maldición” es Ben Simmons. Llegó a la NBA rodeado de expectativas: número uno del draft, Rookie del Año, All-Star, defensor versátil, gran visión de juego. Su camino parecía el de una estrella durante muchos años. El punto de inflexión llegó con problemas ofensivos, especialmente en la línea de tiros libres, fuertes críticas en la postemporada y una jugada llamativa en playoffs que generó una reacción masiva. Después, los conflictos con los Philadelphia 76ers, una temporada sin jugar, un traspaso a los Brooklyn Nets y problemas físicos en la espalda llevaron a una caída pronunciada de su producción. Su caso se convirtió en uno de los ejemplos más comentados del declive de un talento élite de la NBA.
Kyle Kuzma es uno de los jugadores asociados a la historia. Tuvo un inicio prometedor con los Lakers, fue elegido en el equipo de novatos y mostró potencial ofensivo. Con la llegada de LeBron James y Anthony Davis, sin embargo, su rol cambió. De ser un proyecto central, pasó a ser una pieza complementaria. La irregularidad en su juego y limitaciones defensivas hicieron que nunca alcanzara estatus de estrella. Sigue jugando y ahora juega para los Milwaukee Bucks, pero lejos de las expectativas más altas del comienzo.
Devin Booker es la excepción que debilita el chiste en sí. Uno de los máximos anotadores de la liga, con un partido de 70 puntos en su historial y presencia constante en encuentros importantes, mantuvo un alto nivel incluso después de la relación con Kendall. Llegó a las Finales de la NBA, continuó como All-Star y como figura clave de los Phoenix Suns.
Esta mezcla de hechos reales y exageración cultural es exactamente lo que explota Fanatics. La marca no afirma nada de forma directa; deja que el público complete el chiste. Y lo hace con la ayuda de uno de los mayores motores de alcance online. Kendall Jenner tiene cientos de millones de seguidores en redes sociales. Aunque solo una parte interactúe, el volumen de visualizaciones es enorme. Publicaciones, recortes del anuncio, memes y comentarios amplían el alcance mucho más allá de los medios pagados.
Qué gana Fanatics Sportsbook
Para Fanatics Sportsbook, la campaña rinde en tres frentes. El primero es el reconocimiento de marca. Asociarse con una celebridad de este nivel coloca el nombre de la empresa en un nivel de conversación al que pocos operadores de apuestas llegan. El segundo es la relevancia cultural. En lugar de parecer otro operador hablando de cuotas, la marca se inserta en una discusión de cultura pop que mezcla celebridades y deporte. El tercero es la captación de usuarios. Campañas como esta suelen ir acompañadas de promociones y bonificaciones, convirtiendo la curiosidad en registros y apuestas.
Selena Kalvaria, directora de marketing de Fanatics Betting and Gaming, afirmó en un comunicado publicado en el sitio web de Fanatics: “Con la influencia cultural inigualable de Fanatics en el deporte, ‘Apuesta por Kendall’ es la manera perfecta de poner a Fanatics Sportsbook en el foco con Fanatics Studios y nuestros increíbles socios de OBB Media”.
Las métricas de éxito van más allá de las visualizaciones. Se espera que la empresa mida picos de descargas de la app, nuevos registros, volumen de apuestas durante el periodo de la campaña y menciones de la marca en redes sociales. El engagement orgánico, con personas compartiendo el vídeo porque les resulta gracioso, reduce costes de medios y aumenta el impacto. La campaña subraya una tendencia fuerte en el marketing de apuestas: alejarse del discurso técnico y entrar en el terreno del entretenimiento.
Este artículo se publicó por primera vez en portugués el 5 de febrero de 2026.
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