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Por la fina línea: la seguridad del jugador en el crecimiento del iGaming

Rajashree Seal
Escrito por Rajashree Seal
Traducido por Milagros Codo

La industria del iGaming se expande con más rápidez que nunca: se estiman que los ingresos globales alcanzarán casi los 79.000 millones de dólares en 2024 y se proyecta que se duplicarán para 2030. El crecimiento está impulsado por la innovación digital, los juegos con IA y la creciente participación en Asia, Europa y Norteamérica. Si bien el rápido crecimiento de la industria es impresionante, también conlleva desafíos importantes, especialmente para garantizar que el juego responsable y la protección del jugador evolucionen al mismo ritmo.

A medida que el mercado sigue expandiéndose, cada vez más líderes del sector subrayan que el verdadero éxito a largo plazo no depende solo de la innovación y los ingresos, sino también de construir confianza y priorizar el bienestar del jugador. En una entrevista exclusiva con SiGMA News, Manish Basetia, vicepresidente de Ventas en Source Code Lab, recalcó que el crecimiento no puede darse a costa de la confianza. “Cada vez que entro en una sala de conferencias, ya sea en Malta, Manila o Barcelona, siento la energía de una industria que crece más rápido de lo que nadie esperaba. Pero el crecimiento sin responsabilidad es una bomba de tiempo”, afirmó.

Citando datos de la Organización Mundial de la Salud, señaló que más del 60 por ciento de las pérdidas en el juego provienen de prácticas dañinas. “Detrás de cada número hay una persona, a menudo una familia, que sufre porque como industria no actuamos a tiempo”, dijo.

Basetia considera que la industria se encuentra en un momento decisivo y subraya que “por eso el juego responsable y la seguridad del jugador ya no son solo palabras de moda. Son estrategias de supervivencia”.

La IA como primera línea de defensa

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para promover un juego más seguro, y los resultados lo demuestran. Puede detectar picos inusuales en los depósitos, sesiones nocturnas prolongadas o jugadores que intentan recuperar pérdidas mucho antes de que un humano lo note, e incluso anticipar riesgos con días de antelación. Las intervenciones pueden tomar la forma de recordatorios, ventanas emergentes que recomiendan descansos, avisos sobre límites o periodos de enfriamiento forzoso.

“Pero seamos realistas. La IA no es una solución mágica”, advirtió Basetia. Enfatizó que la tecnología, por sí sola, no puede resolver los desafíos del juego responsable. “He visto operadores entusiasmados con paneles que se ven impresionantes, pero a los jugadores no les importan los gráficos vistosos. Les importa cómo se sienten las intervenciones. Si se perciben como un castigo, las rechazarán. Si se sienten como apoyo, las respetarán. Ahí es donde la tecnología debe encontrarse con la empatía”, afirmó. Si bien la IA puede identificar patrones de riesgo, la forma en que los jugadores viven esas intervenciones es crucial. “La IA puede ser la primera línea de defensa, pero es solo una parte de la historia”, añadió.

Prevención del fraude y protección del jugador

Basetia insistió en la estrecha relación entre el cumplimiento normativo y la protección del jugador. Explicó que detectar el uso abusivo de múltiples cuentas ayuda no solo a proteger el negocio, sino también a evitar que los jugadores vulnerables eludan la autoexclusión. Supervisar pagos sospechosos no solo cumple con los requisitos de prevención del lavado de dinero (AML), sino que también protege a los jugadores de su propio comportamiento impulsivo. “La superposición es enorme, y la lección es sencilla: cada inversión en prevención del fraude debe considerarse también una inversión en la protección del jugador”, señaló.

Agregó que integrar la responsabilidad dentro de las prácticas de cumplimiento fortalece la confianza tanto con los reguladores como con los jugadores. Los operadores que consideran la seguridad una parte integral de su modelo de negocio están mejor posicionados para mantener su credibilidad a largo plazo.

Lecciones de los mercados globales

Profundizando en el enfoque global del juego responsable, Basetia explicó que los distintos mercados se encuentran en etapas diferentes, cada uno con lecciones valiosas. En el Reino Unido, sus “controles financieros sin fricciones” ofrecen una clase magistral de equilibrio: se realizaron más de 530.000 verificaciones de accesibilidad, y el 95 por ciento pasó inadvertido para los jugadores, demostrando que la protección puede aplicarse sin interrumpir la experiencia.

En Suecia, el juego responsable se ha vuelto estructural y obligatorio mediante medidas como límites de depósito, restricciones de bonos y el sistema Spelpaus, con jugadores que valoran la transparencia que estas prácticas garantizan.

En América del Norte, el juego responsable está directamente ligado a la concesión de licencias, lo que significa que ningún operador puede ingresar al mercado sin herramientas claras de protección. En Asia, el panorama regulatorio sigue fragmentado, pero países como India comienzan a aplicar normas más estrictas, obligando a los operadores que antes trabajaban en zonas grises a replantear sus estrategias.

“Cada mercado nos recuerda una verdad: la responsabilidad se está convirtiendo en el boleto de entrada, no en un lujo”, afirmó.

RG3P: un marco para un juego más seguro

Al abordar los desafíos de la fragmentación regulatoria, Basetia destacó el marco RG3P, o Responsible Gambling Practice & Policy Pillars, como un referente global. El marco define seis pilares: educación, elección informada y prevención del daño; detección de riesgos e intervención; apoyo, tratamiento y recuperación; responsabilidad en el entorno de juego, producto y marketing; rendición de cuentas ética y transparencia en la industria; e investigación, evaluación y financiación sostenible.

Señaló que el marco ofrece a los operadores una guía clara y práctica: sistemas de IA enfocados en la detección de riesgos, decisiones de producto y marketing alineadas con la protección del jugador y medidas de transparencia que refuerzan la responsabilidad ética. “No es algo abstracto; es aplicable”, dijo.

Gamificación para fomentar el comportamiento positivo

Basetia destacó que la gamificación puede ir más allá de aumentar la participación: también puede incentivar el juego responsable. Mencionó iniciativas como otorgar insignias por respetar los límites autoimpuestos, paneles que celebran descansos voluntarios y recompensas por mantener hábitos de juego seguros. “Si logramos que la seguridad forme parte de la diversión, cambiaremos las reglas del juego”, afirmó.

Cultura y formación

Más allá de la tecnología, Basetia recalcó la importancia de la cultura organizacional. Sostuvo que el juego responsable debe integrarse en la formación del personal, la educación del jugador, las alianzas con ONG y los informes públicos. Las empresas deberían tratar el juego responsable no como una función adicional, sino como un principio operativo central.

“La confianza no se construye de la noche a la mañana. Se construye con esfuerzo constante y visible”, afirmó. Integrar la seguridad en la cultura corporativa garantiza que las intervenciones sean eficaces y éticamente aplicadas, generando la confianza y el respeto de los jugadores.

La confianza como medida definitiva

Para Basetia, el éxito no se mide solo en ingresos, sino en confianza. “¿Permitiría que mi propia familia jugara en las plataformas que estamos construyendo? Si la respuesta es sí, habremos hecho bien nuestro trabajo. Si no, aún queda trabajo por hacer. El verdadero premio no son los ingresos. Es la confianza”, dijo.

También advirtió sobre el alto costo de ignorar la responsabilidad. “Las multas por incumplimiento son el menor de los problemas si se ignora la responsabilidad”, señaló. Aunque en el Reino Unido las sanciones pueden alcanzar decenas de millones y las penalizaciones relacionadas con el blanqueo de capitales han costado cientos de millones a nivel mundial, Basetia destacó que el riesgo más grave es el reputacional. “El verdadero costo es la reputación. Una vez que los jugadores dejan de confiar en tu plataforma, no hay presupuesto de marketing que pueda recuperar eso”, afirmó.

Esta visión refleja su enfoque: la industria puede innovar, crecer y prosperar, pero solo actuando con responsabilidad, ética y poniendo la seguridad del jugador en el centro.

Mirando hacia el futuro

Basetia identificó cinco transformaciones clave que darán forma al juego responsable en los próximos cinco años: combinar la IA con la ciencia del comportamiento para fomentar hábitos de juego más saludables, introducir identificaciones de exclusión cruzada entre plataformas para evitar que los jugadores eludan la autoexclusión, emplear monitoreo impulsado por IA para garantizar que los grupos vulnerables no sean objeto de segmentación, utilizar blockchain para ofrecer transparencia y equidad verificable, y establecer alianzas globales de seguridad donde se compartan datos anónimos para detectar riesgos tempranamente.

“No se trata de fantasías futuristas: ya se están discutiendo y probando hoy. La verdadera pregunta es quién liderará su adopción”, concluyó.

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