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Vídeo: ¿Cómo se usa la IA para garantizar el juego responsable?

Naomi Day
Escrito por Naomi Day
Traducido por Milagros Codo

En este episodio del pódcast de SiGMA, Trevor Degiorgio, especialista en regulación y cumplimiento conversó con Gege Gatt, director ejecutivo de EBO.ai, para analizar cómo la inteligencia artificial está transformando el juego responsable.

En lugar de ver la IA como un complemento futurista, la conversación la planteó como una herramienta práctica, ya desplegada, que está cambiando de forma fundamental cómo los operadores identifican riesgos, protegen a los jugadores y cumplen con las expectativas regulatorias.

Un nuevo enfoque del juego responsable

En el centro del debate estuvo el paso de los sistemas tradicionales de juego responsable basados en reglas a una inteligencia impulsada por el comportamiento. Como explicó Gatt, «La inteligencia artificial es excelente detectando patrones… puede encontrar la proverbial aguja en un pajar».

Lo clave es que la IA ya no se limita a analizar datos transaccionales en bruto. En su lugar, examina los comportamientos que conducen a esas transacciones. Aumentos repentinos en el tamaño de las apuestas, cambios en la frecuencia, patrones inusuales de depósitos o juego persistente a altas horas de la noche pueden servir como indicadores tempranos de un posible daño. El comportamiento errático es el precursor más habitual del comportamiento de riesgo, señaló Gatt, y añadió que la IA destaca identificando la semilla que podría crecer hasta convertirse en una planta de riesgo.

A diferencia de los sistemas heredados que se basan en umbrales fijos, la clásica lógica de “si pasa esto, entonces es eso, la IA establece una línea base personal para cada jugador. “Cada persona interactúa de forma diferente con un juego”, explicó Gatt. Una vez comprendida esa base, las desviaciones se hacen visibles en tiempo real, lo que permite a los operadores intervenir durante la sesión y no después de que el daño ya se haya producido.

Cultura, geografía y personalización

Uno de los grandes retos del juego responsable siempre ha sido el contexto. Un comportamiento que parece arriesgado en una jurisdicción puede ser culturalmente normal en otra. Degiorgio puso como ejemplo a España, donde el juego nocturno refleja rutinas locales más que una conducta problemática.

Según Gatt, la IA está especialmente capacitada para gestionar esta complejidad. «La inteligencia artificial puede combinar múltiples fuentes de datos… cultura, marcos éticos, comportamientos», explicó. Al fusionar datos transaccionales, señales de comportamiento, aportes de terceros como el KYC y elementos propios de cada jurisdicción, la IA crea una comprensión más rica y precisa del riesgo del jugador. Esto da lugar a una puntuación de riesgo viva, que evoluciona junto al jugador. «Imagina un número entero de 0 a 100 que cambia con el tiempo», dijo Gatt. A medida que cambian las circunstancias emocionales o de comportamiento, también lo hace la puntuación de riesgo, lo que permite priorizar intervenciones donde realmente son necesarias.

El juego responsable como ventaja competitiva

Uno de los mensajes más potentes fue la idea de que un juego responsable eficaz no está reñido con el éxito comercial. «A veces se escucha el argumento de que el juego responsable y el cumplimiento normativo se oponen al beneficio. No es cierto», afirmó Gatt. Al contrario, sostuvo que las empresas que integran el cuidado impulsado por IA en sus operaciones obtienen una ventaja competitiva basada en la confianza, la dignidad y una mejor experiencia de jugador. «La experiencia del jugador y el cuidado del jugador harán que las empresas que realmente valoran estos principios sean las más orientadas al cliente», añadió.

La IA también abre la puerta a intervenciones más proactivas. Estudios citados durante el pódcast muestran que los modelos de aprendizaje automático pueden predecir el juego problemático autodeclarado utilizando únicamente señales de comportamiento, como la velocidad de desplazamiento, las pausas o el tiempo dedicado a determinadas páginas, mucho antes de que el daño financiero sea visible.

La IA como infraestructura

Gatt fue claro al señalar que la mentalidad del sector debe evolucionar. La IA no debería tratarse como una función añadida, sino como «infraestructura central». Desde la monitorización y la puntuación de riesgos hasta los flujos de intervención y la automatización del servicio al cliente, la IA debe situarse en el centro de las operaciones.

Destacó cuatro grandes avances que están acelerando este cambio: un mayor poder de cómputo que permite la monitorización en tiempo real, el aprendizaje no supervisado capaz de detectar anomalías completamente nuevas, los avances en procesamiento del lenguaje natural y la IA generativa, que permiten mensajes de juego responsable altamente personalizados. «Imagina un mensaje de pausa diseñado específicamente para ti. Eso es eficacia», explicó Gatt.

El juicio humano y la ética

A pesar de las capacidades de la IA, el pódcast cerró con una advertencia clara contra la dependencia excesiva. «La IA siempre debe ser un mecanismo de apoyo y no de sustitución», subrayó Gatt. «Piensa en la IA como un radar, no como un piloto».

La supervisión humana, la transparencia y el diseño ético siguen siendo esenciales, especialmente al tratar con jugadores vulnerables cuyo comportamiento puede verse influido por acontecimientos vitales que la IA no puede comprender por completo. Como concluyó Gatt, la eficiencia nunca debe ir en detrimento de la empatía, haciendo que el juego responsable sea más humano.

Si deseas escuchar más debates y reflexiones sobre la IA, el juego y las tendencias regulatorias, no te pierdas los demás episodios del pódcast de SiGMA y mantente al día con las tendencias que definen el futuro del iGaming.