Un joven emprendedor alemán está poniendo a prueba si los mercados de predicción pueden hacerse un pequeño lugar en Europa. Apuesta, primero, por un modelo basado en puntos, premios patrocinados y competición social, en lugar de apuestas con dinero real.
Vincent Betz (en la imagen), informático formado en la Universidad de California en Berkeley y que recientemente vendió su anterior startup, lanzó una primera versión de Bettie tras regresar a Alemania y establecerse en Berlín. La plataforma, anteriormente conocida como Prediqu, permite a los usuarios predecir acontecimientos relacionados con la política, el deporte y la vida cotidiana, con probabilidades que cambian a medida que los participantes realizan sus pronósticos.
Aunque Alemania es el mercado inicial de Bettie, Betz explicó a SiGMA News que sus ambiciones van mucho más allá y que la empresa ya estudia oportunidades para expandir su modelo de mercados de predicción por toda Europa. Según afirmó, los pronósticos podrían acabar generando datos de gran valor para medios de comunicación, investigadores y empresas.
Por ahora, sin embargo, Bettie no acepta dinero. Los usuarios acumulan puntos, compiten en clasificaciones y participan en ligas privadas o patrocinadas. Betz aseguró que la primera versión atrajo a cientos de usuarios pocos días después de su lanzamiento.
“En esta fase no aceptamos apuestas con dinero real, por lo que sigue siendo un juego social”, explicó. “Las marcas pueden patrocinar competiciones dentro de la aplicación, donde los usuarios hacen predicciones y compiten por premios”.
¿El Polymarket alemán?
Las preguntas disponibles en Bettie abarcan desde asuntos serios hasta cuestiones deliberadamente triviales. Algunos ejemplos recientes preguntaban si el Bayern de Múnich ganará la Bundesliga en la temporada 2026-27, si este año se batirá el récord de temperatura en Alemania o si la cerveza más cara del Oktoberfest costará más de 16,50 euros.
Uno de los mercados preguntaba cuántos minutos de retraso acumularía un tren interurbano procedente de Colonia al llegar a Berlín. Otro planteaba si la segunda venida de Jesucristo tendría lugar antes de 2027.
Betz considera que combinar deporte, política y temas cotidianos resulta esencial para atraer a personas que podrían encontrar intimidantes las plataformas de predicción con un enfoque más financiero.
El deporte sigue siendo la principal puerta de entrada a la plataforma, aunque Bettie está concebida para abarcar un abanico mucho más amplio de temas. Betz explicó que las preguntas deportivas, por resultar familiares, ayudan a introducir a los usuarios en el formato antes de llevarlos a mercados relacionados con la política, la actualidad y la vida cotidiana.
“El deporte atrae a muchos usuarios a la plataforma”, señaló. “Una vez dentro, descubren otros acontecimientos sobre los que antes no podían hacer predicciones”.
“El mayor reto es conseguir que la plataforma sea fácil de entender de un solo vistazo”, añadió. “Ahora mismo se parece bastante a una plataforma de trading bursátil, y eso no es necesariamente lo que la gente espera de un juego”.
Actualmente, Bettie publica unas diez preguntas al día. Algunas son propuestas por los propios usuarios, mientras que otras las genera un sistema que monitoriza las noticias y las tendencias en redes sociales. Betz explicó que las preguntas propuestas se prueban primero con un grupo reducido antes de distribuirse de forma más amplia.
Para resolver las predicciones de “sí” o “no”, la empresa identifica de antemano dos fuentes de referencia. Un programa informático comprueba esas fuentes una vez ocurrido el acontecimiento y, al menos en esta primera etapa de la plataforma, el resultado es revisado posteriormente por una persona. Las preguntas basadas en resultados numéricos utilizan un proveedor de datos externo o una interfaz de programación de aplicaciones (API).
Un modelo de negocio creativo
El modelo gratuito también refleja la incertidumbre jurídica que rodea a los mercados de predicción en Alemania. El país no dispone de un sistema específico de licencias para este tipo de plataformas, mientras que aquellas que operan con dinero real pueden ser consideradas actividades de juego o, dependiendo de su estructura, productos financieros.
Betz afirmó que, con el enfoque actual del regulador alemán del juego, la Gemeinsame Glücksspielbehörde der Länder (GGL), las versiones con dinero real no son viables. En su opinión, los mercados de predicción no encajan plenamente ni en la regulación del juego ni en la de los productos financieros tal y como están diseñadas actualmente.
Sin embargo, esa incertidumbre es precisamente uno de los motivos que le llevaron a apostar por el mercado alemán. Con los operadores ya establecidos mostrando reticencias a entrar en este segmento, Betz cree que existe espacio para una empresa dispuesta a explorar sus límites mediante un producto gratuito.
“Vi una oportunidad en Alemania porque la incertidumbre regulatoria ha disuadido a muchos competidores potenciales”, afirmó.
Su ambición a largo plazo es mucho mayor. Betz espera que las autoridades alemanas y europeas acaben estableciendo un marco regulatorio para los contratos sobre acontecimientos que permita a plataformas reguladas prestar servicio a los consumidores locales.
“A largo plazo tendría sentido construir la infraestructura necesaria”, explicó. “Hará falta más de una empresa; necesitaremos un grupo más amplio de compañías trabajando juntas. Pero no veo un futuro en el que los mercados de predicción no terminen consolidándose aquí”.
También defendió que las restricciones, por sí solas, difícilmente eliminarán la demanda y que un mercado europeo regulado podría ofrecer mayores garantías a los consumidores que las alternativas extraterritoriales. “No creo que la mejor solución sea seguir permitiendo que los consumidores europeos encuentren formas de enviar todo su dinero al extranjero”, afirmó.
Por ahora, sin embargo, los reguladores avanzan en la dirección opuesta. Francia ha ordenado a los proveedores de internet bloquear Polymarket después de que las anteriores medidas de geobloqueo resultaran ineficaces, mientras que Bélgica incluyó la plataforma en su lista negra en 2025. Hungría y Portugal también han tomado medidas, los Países Bajos han impulsado actuaciones coercitivas y sanciones económicas, y España ha impuesto un bloqueo cautelar. Italia, Polonia, Suiza y otras jurisdicciones europeas también han restringido la actividad de los mercados de predicción.
Malta y Gibraltar, por el contrario, han mostrado un enfoque diferente. Malta estudia la creación de un marco jurídico específico, mientras que Gibraltar ha introducido normas destinadas a someter el sector a una supervisión formal.
Para desenvolverse en este contexto de incertidumbre regulatoria en Alemania, Betz apuesta por un modelo gratuito respaldado por acuerdos con marcas. Actualmente busca patrocinadores para competiciones dentro de la aplicación y explora integraciones que permitan a los medios incorporar preguntas de predicción al pie de sus noticias.
Estas colaboraciones podrían convertirse en una fuente inicial de ingresos, aunque Betz considera que el mayor valor a largo plazo reside en los datos generados por las predicciones de los usuarios. Con el tiempo, la plataforma, que ya colabora con Axel Springer SE, uno de los mayores grupos de comunicación de Europa, podría ofrecer a medios, investigadores y empresas una imagen constantemente actualizada de lo que la gente cree que va a suceder.
Betz aseguró que Bettie ya ha despertado interés pese a haber recibido muy poca publicidad. “La gente lo ve como un juego divertido y está claro que existe demanda”, declaró a SiGMA News. La plataforma aún se encuentra en una fase temprana, pero considera que la respuesta inicial apunta a un interés mucho más amplio por un producto europeo de mercados de predicción.
No te limites simplemente a leer noticias: entérate de todo antes que nadie. Suscríbete AQUÍ al Top 10 de noticias de SiGMA para conocer todas las semanas las historias que forjan el futuro del iGaming, opiniones de la comunidad de iGaming más grande del mundo y obtener beneficios exclusivos para suscriptores.



