Un operador de lotería suizo, Loterie Romande, ha confirmado que ha pagado un premio mayor multimillonario que fue retenido temporalmente después de que un intento de juego de “cubrir todas las combinaciones” generara alarmas internas, un episodio poco común que ha reavivado las preguntas sobre cómo las loterías modernas controlan el juego cada vez más sofisticado.
En declaraciones a SiGMA News, Loterie Romande explicó que su sistema de alertas detectó patrones anómalos de apuestas en su juego de sorteo Joker el 13 de enero de 2025, lo que llevó a una suspensión inmediata de la aceptación de apuestas en Joker en toda la Suiza francófona.
“El 13 de enero de 2025, el sistema de alertas de Loterie Romande detectó apuestas inusuales en el juego de sorteo Joker”. Así lo señaló el operador. “Loterie Romande reaccionó de inmediato y suspendió la aceptación de apuestas en el juego Joker en la Suiza francófona”.
Las apuestas realizadas antes del cierre siguieron en curso. “Las apuestas registradas antes de este bloqueo participaron con normalidad en el sorteo del 15 de enero”. Así lo indicó Loterie Romande, y añadió que “el premio maofrecido para este sorteo ascendía a dos coma nueve millones de francos (aproximadamente tres coma un millones de euros) y fue ganado”.
Lo que siguió fue una espera inusualmente pública e inusualmente tensa. El operador confirmó que pausó el pago mientras se realizaban comprobaciones conforme a la normativa suiza sobre juego. “En línea con su misión y sus obligaciones legales, Loterie Romande tiene el deber de actuar en cuanto pueda existir alguna duda sobre la seguridad, la transparencia o el cumplimiento de un juego”. Así se lo trasladó a SiGMA News. “Como resultado, el proceso de pago del premio al jugador que lo reclamó quedó suspendido, mientras Loterie Romande llevó a cabo una serie de investigaciones de acuerdo con el marco legal vigente”.
Se pone en pausa el premio mayor
En un artículo que citaba al diario suizo Tribune de Genève, Le Parisien afirmó que un grupo organizado de jugadores suizos de lotería ganó tres coma un millones de francos suizos utilizando “una técnica infalible” que les garantizaba la victoria, después de presentarse en quioscos con “fajos de billetes” para realizar volúmenes enormes de apuestas. Según Le Parisien, el objetivo del grupo era jugar todas las combinaciones posibles de Joker. El cierre implicó que solo lograran “el 80% del total de combinaciones posibles”. Aun así, se llevaron el premio mayor y una serie de premios menores, incluidos “once boletos de diez mil francos”.
Tras la victoria, la atención se desplazó a si la forma en que se habían realizado las apuestas cumplía las reglas de la lotería y a si el operador tenía alguna base legal para retener el pago. Le Parisien informó de que la red detrás de la jugada insistía en que el método era lícito.
“Se trataba de blindar la legalidad de la operación, que se llevó a cabo con dinero perfectamente limpio, para evitar cualquier impugnación por parte del operador”. Así se lo dijo una fuente cercana a la red a Tribune de Genève.
Esa afirmación ha recibido ahora respuesta, de forma indirecta, con la confirmación del operador de que el ganador tenía derecho al dinero. “Todas las investigaciones y comprobaciones llevadas a cabo por las autoridades competentes han demostrado que el jugador que apostó la combinación ganadora en el sorteo Joker del 15 de enero de 2025 es plenamente elegible para el cobro del premio”. Así lo indicó Loterie Romande a SiGMA News. “Por lo tanto, Loterie Romande procedió al pago”.
El operador también describió el incidente como inédito en sus juegos. “Es la primera vez que se identifica una operación de este tipo en los juegos de Loterie Romande”.
Refuerzo de controles en el quiosco
El caso ha puesto el foco en los cuellos de botella prácticos de la seguridad en loterías: quioscos y otros puntos de venta que todavía gestionan una parte importante de las apuestas, incluso a medida que crece el juego digital.
Loterie Romande dijo que ha introducido salvaguardas adicionales para evitar que se repita. “Hemos introducido medidas adicionales para impedir que un caso así vuelva a producirse en el futuro”. Así lo señaló un portavoz a SiGMA News, apuntando en particular a la tecnología en el canal minorista. “Esto incluye, en particular, medidas para regular el uso de códigos QR en el punto de venta”.
El operador también defendió la forma en que gestionó la comunicación pública mientras la investigación estaba en marcha. “Loterie Romande informó al público con rapidez y de manera transparente, procurando explicar los hechos de forma clara y objetiva”. Así lo indicó, a la vez que señalaba las limitaciones ligadas a información sensible. “Se tuvieron en cuenta varias restricciones, ya que parte de la información está amparada por el secreto de las investigaciones o constituye datos sensibles”.
La tensión de fondo es evidente: las loterías dependen de la participación masiva y del alcance del canal minorista, pero también deben demostrar que los juegos no pueden ser manipulados. Loterie Romande enmarcó el episodio como una advertencia sobre la velocidad del cambio. “Desde el punto de vista de Loterie Romande, este suceso nos recuerda la importancia de un deber permanente de vigilancia y seguimiento”. Así lo señaló. “Pone de relieve la necesidad de adaptar continuamente los sistemas de control y las medidas de supervisión a la evolución de los métodos de juego y de las herramientas tecnológicas”.
Esas presiones ya son visibles en la política suiza. Una iniciativa parlamentaria que debe debatirse en el Consejo Nacional de Suiza ha puesto el foco en cómo se remunera a los quioscos por vender productos de lotería, al argumentar que los incentivos basados en comisiones pueden chocar con los deberes de protección del jugador. La diputada socialista Jessica Jaccoud advirtió de que los minoristas afrontan una contradicción incorporada. “Por un lado tenemos un incentivo financiero extremadamente fuerte que aumenta con el volumen de apuestas realizadas, y por otro, una obligación de identificar a los jugadores en riesgo y restringir su acceso al juego”. Así lo afirmó.
Tenga o no éxito esa iniciativa, el caso Joker ha aportado un ejemplo muy gráfico de cómo se traduce la “vigilancia” en la práctica: alarmas activadas por patrones, un producto suspendido en plena avalancha y un premio congelado hasta que reguladores e investigadores quedaron satisfechos.
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