¿Por qué Dinamarca tiene una de las tasas de canalización más altas de Europa? Anders Dorph, director de la Autoridad Danesa del Juego (Spillemyndigheden), conversó con SiGMA News para responder a esta pregunta. Para él, la respuesta reside en el enfoque pragmático y abierto de Dinamarca hacia la regulación, que prioriza la colaboración sobre la prohibición.
Un organismo regulador con visión legal y realista
La trayectoria profesional de Anders Dorph está arraigada en el sistema legal. “Soy abogado, experto en derecho penal, y he pasado más de 35 años en la administración estatal: 10 años en el Ministerio de Justicia, 14 años como jefe de la policía danesa e incluso cuatro años y medio al frente de la oficina para refugiados”, comentó a SiGMA News. Ahora, como director de la Autoridad Danesa del Juego, ha aportado una filosofía legal, pero profundamente pragmática, a la regulación del juego.
Uno de los principios que definen el problema, afirma, es reconocer que la prohibición total simplemente no funciona. “Ya sea que hablemos de drogas duras, drogas blandas, alcohol o prostitución, las restricciones por sí solas nunca resuelven el problema”, explicó Dorph. “La gente se siente atraída por estas cosas, independientemente de su legalidad. Nuestro objetivo es minimizar el daño, no un intento irreal de prohibir el comportamiento humano”.
Cómo mantener la competitividad legal del mercado
La clave del éxito de Dinamarca reside en un modelo regulatorio que garantiza que el mercado legal con licencia siga siendo atractivo y competitivo. “Si se imponen demasiadas restricciones al mercado legal, se les impide competir”, afirmó Dorph. “El mercado ilegal no paga impuestos y puede ofrecer mejores oportunidades, lo que sigue siendo un reto para los operadores con licencia”.
Una encuesta realizada en 2025 por la Spillemyndigheden reveló que casi el 40% de quienes jugaban en plataformas ilegales lo hacían porque los operadores sin licencia ofrecían “juegos más interesantes”, explicó Dorph. La segunda razón más común eran las mejores probabilidades. La solución, argumenta Dorph, es clara: “El mercado legal debe tener acceso a nuevos juegos y condiciones favorables. No tiene por qué ser idéntico al mercado ilegal, pero debe poder competir”.
Esta estrategia no se centra solo en el negocio, sino también en la protección del consumidor. “Cuanto mayor sea nuestra tasa de canalización, más participantes mantendremos en el entorno legal y regulado, donde existen normas, salvaguardas y apoyo si las personas desarrollan problemas con el juego”.
Una industria colaborativa
El éxito regulatorio de Dinamarca también refleja una relación cuidadosamente planificada entre el regulador y la industria. “Tenemos una industria que desea cumplir con las normas”, declaró Dorph. “La mejor manera de lograrlo es mediante un diálogo estrecho, entendiendo los desafíos que enfrentan, trabajando juntos para resolverlos y evitando la necesidad de una intervención policial constante”.
Este enfoque, insiste Dorph, precedió a su mandato, pero es uno que se ha propuesto mantener. “El valor de mantener la industria cerca ya existía cuando llegué. Simplemente lo he mantenido en primer plano”.
La lucha contra el mercado ilegal: bloqueo de DNS, campañas públicas de concientización e innovación
Si bien mantener un mercado legal competitivo es una estrategia fundamental contra los operadores ilegales, Dinamarca también recurre a intervenciones directas. El bloqueo de DNS, que impide el acceso a sitios web de apuestas ilegales, sigue siendo una herramienta fundamental. “No es perfecto, pero es un obstáculo”, admitió Dorph. “Podemos medir su impacto: los últimos datos muestran que el tráfico a los sitios bloqueados se redujo 13 veces. Eso es significativo”.
Bloquear estos sitios requiere una orden judicial, lo que alarga el proceso. “Actualmente lo hacemos dos veces al año”, explicó Dorph, “pero estamos trabajando para aumentarlo a tres o incluso cuatro veces al año”.
Sin embargo, el juego del gato y el ratón continúa. “Aparecen sitios espejo constantemente. Bloqueamos uno y crean otro con una dirección web diferente. Así que ahora estamos explorando el bloqueo basado en contenido, no solo en direcciones”.
Además de estas iniciativas, también se está considerando el bloqueo de pagos, aunque aún no se ha implementado. “En Noruega, han tenido cierto éxito con el bloqueo de pagos”, señaló Dorph. “Aquí en Dinamarca, estamos en conversaciones con los bancos y ya tenemos la legislación vigente. Dada nuestra alta tasa de canalización, aún no lo hemos utilizado, pero es una herramienta que podríamos implementar en el futuro”.
Las campañas de concienciación pública también desempeñan un papel importante. “Realizamos campañas que instan a los jugadores a buscar la marca oficial de Spillemyndigheden antes de apostar. La industria está obligada a mostrarla en toda su publicidad. Si los jugadores saben qué buscar, pueden evitar el mercado gris o negro”.
Redefinición de responsabilidades
Dinamarca también ha optado recientemente por una distribución más clara de responsabilidades entre operadores y proveedores. Desde el 1 de julio, han entrado en vigor nuevos requisitos regulatorios que trasladan parte de la carga de cumplimiento de los operadores a los proveedores.
“Vimos que esto ocurrió en Inglaterra. Lo vimos en Suecia. Por supuesto, nos inspiró”, explicó Anders Dorph, director de la Autoridad Danesa del Juego. “En algunos casos, si un solo proveedor suministra productos a diez operadores diferentes en Dinamarca, nos resulta mucho más fácil dialogar directamente con él en lugar de recurrir a cada operador, que de todas formas tendría que contactar con el proveedor. Esto deja más claro quién es responsable de qué. En ese sentido, creo que es una mejora”.
Aprendiendo de Europa y predicando con el ejemplo
¿Podría el modelo danés exportarse al resto de Europa? Dorph se muestra cauteloso. “Cada país tiene sus propias particularidades. A menudo, el juego se utiliza para financiar causas sociales, loterías, deportes, programas culturales, etcétera. No es fácil armonizar la regulación en 27 países con diferentes prioridades”.
Dicho esto, Dinamarca sigue siendo un actor activo en la cooperación europea. Como presidente del Foro Europeo de Autoridades Reguladoras del Juego (GREF), Dorph se compromete con el intercambio de conocimientos y la armonización gradual, especialmente en torno a los “marcadores de daño”, indicadores estándar para detectar la ludopatía.
Más allá de la canalización: cómo abordar el arreglo de partidos y los riesgos emergentes
El ámbito regulatorio de Spillemyndigheden se ha ampliado en los últimos años, incluyendo la lucha contra el amaño de partidos. “Asumimos esa responsabilidad en 2023 y estamos recibiendo nueva legislación y herramientas”, explicó Dorph. “Pronto podremos analizar los datos de apuestas de forma proactiva. Si alguien apuesta a la tarjeta amarilla de su hermano en un partido de fútbol, lo sabremos”.
El mercado negro sigue siendo agresivo e innovador, impulsado por las nuevas tecnologías, incluida la IA. “Tenemos que ser igual de rápidos e inteligentes para mantener el ritmo”, reconoció Dorph.
Fenómenos emergentes como los mercados de predicción, plataformas donde la gente apuesta en eventos del mundo real como elecciones, también están en el radar del regulador, aunque Dorph dice que Dinamarca aún no los ha visto ganar terreno en el país.
Un modelo que vale la pena mirar
A pesar de los desafíos, el orgullo de Dorph por el modelo regulatorio de Dinamarca es evidente. Cuando le pedimos que nombrara su mayor logro desde que asumió el cargo en 2020, respondió: “Mantener nuestra elevada tasa de canalización, eso es absolutamente clave. Es la razón por la que liberalizamos el mercado en primer lugar”.
En última instancia, el éxito de Dinamarca se basa en el equilibrio. “Siempre se trata de encontrar el equilibrio adecuado entre las restricciones que protegen a los consumidores y garantizar el desarrollo del mercado legal”, afirmó Dorph. “Si se inclina demasiado la balanza hacia un lado u otro, se pierde el control”.
Por ahora, Dinamarca sigue siendo un ejemplo europeo de lo que puede lograr una regulación pragmática, cooperativa y realista: mantener a los jugadores seguros, el mercado competitivo y a los operadores ilegales a raya.



